Comer como consuelo emocional.
¿Que significa
comer emocionalmente?
Comer
emocionalmente consiste en tomar los
alimentos como forma de afrontar las emociones en lugar de como forma de calmar
el hambre. A todos nos ha pasado alguna vez, comer un helado, una bolsa de
patatas fritas, chocolate, galletas sólo por aburrimiento o mientras
estudiábamos un importante examen. Pero cuando se hace habitualmente comer
emocionalmente puede afectar al peso, la salud y el bienestar general.
Es cierto que
cuando estamos nerviosos, tristes nos refugiamos en la comida pero también lo
hacemos en celebraciones, bodas, días de
fiesta.
A veces comer
emocionalmente se asocia a acontecimientos importantes, como una muerte o un
divorcio. Pero más a menudo son los pequeños conflictos y preocupaciones
diarios los que hacen que las personas busquen consuelo o distracción en la
comida.
Aprendemos a comer
emocionalmente: Un niño que recibe galletas por dejar de llorar puede aprender
a asociar las galletas al consuelo.
No es fácil "desaprender"
los patrones de comer emocionalmente. Pero es posible. Y el primer paso
consiste en tomar conciencia de lo que está ocurriendo.
Alimentos "consuelo"
Todos tenemos
nuestros propios alimentos consuelo. la gente contenta parece preferir comer alimentos
como la pizza, las patatas fritas, el chocolate y el helado.
En algunas personas
comer emocionalmente puede ser un problema real, al provocar aumento severo de
peso o ciclos de atracones y dietas draconianas.
El problema de
comer emocionalmente es que, en cuanto acaba el placer de comer, las emociones
que lo desencadenan permanecen. Y a menudo te sientes peor por haberte comido
la cantidad o el tipo de alimento que has ingerido.
Preguntas que te
debes formular
¿Puedo controlar mi alimentación?
¿Estoy ansioso o nervioso por algo, como un
examen, mi trabajo, una situación familiar?
¿Me ha ocurrido algún acontecimiento
importante que me está costando mucho afrontar?
Controlar la
conducta de comer para manejar tus emociones implica encontrar otras formas de
afrontar las situaciones y emociones que hacen que una persona se refugie en
los alimentos.
Aunque entendamos
qué es lo que nos pasa, muchos de nosotros seguimos necesitando ayuda para
romper el ciclo de comer emocionalmente. No es fácil, sobre todo cuando el
hecho de comer emocionalmente ya ha provocado problemas de sobrepeso y de
autoestima.
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